La movilidad Social en la España del antiguo régimen
Resumen del libro
Entre el 8 y el 9 de abril de 2005 se celebró en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada el Seminario La Movilidad Social en la Granada del Antiguo Régimen, organizado en el seno del proyecto de investigación El Reino de Granada en la ...
Entre el 8 y el 9 de abril de 2005 se celebró en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada el Seminario La Movilidad Social en la Granada del Antiguo Régimen, organizado en el seno del proyecto de investigación El Reino de Granada en la Edad Moderna. Instituciones y Relaciones de Poder. El objetivo de dicho encuentro era discutir sobre un tema, el de la movilidad social, que viene interesando a la historiografía en los últimos tiempos y del que, sin embargo, faltan todavía trabajos específicos. Los organizadores nos propusimos, por ello, hacer una primera aproximación a tal realidad en el Reino de Granada a lo largo de la Edad Moderna, incluyendo a todas las categorías sociales, pero sin olvidar ni el marco teórico en el que hay que inscribir el fenómeno ni la situación de otros territorios de la monarquía. Fruto de dicho seminario es el libro que hoy presentamos. En sus páginas el lector encontrará tanto reflexiones generales sobre la movilidad social en sí misma como trabajos que analizan casos concretos en los que es posible rastrear el alcance del ascenso y el descenso social.
Tal y como pone de manifiesto Juan Luis Castellano, la movilidad social, hacia arriba y hacia abajo, ha existido desde los tiempos más remotos, pero será en la Edad Moderna cuando alcance una intensidad inusitada, debido, fundamentalmente, a tres factores: el dinamismo en todos los órdenes de la vida, el desarrollo del Estado Absoluto y la expansión económica. Sin embargo, dicha movilidad no acabó, como muchos temían, con el orden establecido. Más bien todo lo contrario, pues, como afirma Alberto Marcos, «la movilidad social, al dar cumplida satisfacción a las aspiraciones de quienes se enriquecían y aspiraban al lógico reconocimiento social, se convertía también, por paradójico que parezca, en un poderoso factor de estabilidad, en garantía de la paz social, mucho más amenazada en realidad por la eventual obturación de las vías de acceso a las clases superiores que por las convulsiones que pudieran protagonizar las clases populares y los desheredados».
Pero al estudiar la movilidad social, según señala el profesor Bernard Vincent, no podemos fijarnos tan solo en los procesos de ascenso social, como ha hecho la mayor parte de la historiografía hasta la fecha. Tal óptica implica dar por sentado que la sociedad del Antiguo Régimen era una sociedad de ganadores. Con el objeto de superar dicha visión es necesario, por tanto, estudiar el descenso social y los mecanismos que llevan a que éste se produzca.
Queda, pues, fuera de duda el dinamismo de la sociedad del Antiguo Régimen. Del mismo participaban todos los grupos sociales. Inés Gómez se detiene en los magistrados y destaca que, a pesar de los requisitos exigidos por la ley, su origen social y su nivel de rentas fue muy distinto. Entre ellos encontramos conversos, nobles, poderosos o adinerados, que en ocasiones utilizaron la magistratura como un trampolín social. Pero el ascenso social no siempre era algo positivo. En su análisis sobre las mujeres gallegas a finales de la Edad Moderna, la profesora Ofelia Rey Castelao demuestra cómo estas mujeres lograron igualarse en muchos aspectos a los hombres de su época. Hasta el punto de ser reconocidas socialmente por sus contemporáneos. Sin embargo, la movilidad social de las mujeres gallegas fue, por utilizar sus palabras, una movilidad envenenada, ya que fue consecuencia de su sobre-explotación.
El ascenso social en el campo eclesiástico se nos presenta, desde una perspectiva actual, como una movilidad con sacrificio. Había muchas cosas, quizás no tantas, que dejar en la cuneta, pero ante los ojos de personas ordenadas o consagradas se abrían espléndidos horizontes. Que a veces quedaran en espejismos no terminaba de quebrar el intrincado campo mental de las aspiraciones. Este tipo de movilidad, como tantos otros, sólo fructificaba desde la aceptación de las reglas del juego, dentro de unos convencionalismos imperantes, firmes en la esencia, pero cambiantes en las formas. Muchos pretendían ocupar un lugar cómodo dentro de la carrera eclesiástica, muchos también tuvieron que conformarse con la condición de eternos aspirantes.
Los jesuitas y sus planteamientos de vanguardia, en lo educativo, en lo misional, incluso en lo político y lo social, son ejemplo de ello. Desde el conocimiento de esos planteamientos, Julián José Lozano Navarro se encarga de bucear en las relaciones de los jesuitas granadinos con las más altas esferas de poder, deteniéndose especialmente en sus conexiones con la Inquisición, la Chancillería y los arzobispos. Por su parte, Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz abunda en los intereses creados en torno a un cabildo colegial, el quiero y no puedo de un clero con ansias de elevación tanto en lo espiritual como en lo material.
Cambiando de escenario, las Indias eran otro inacabable filón para la promoción social y personal. Se trataba de marchar para progresar. Aunque en la mentalidad popular esta mudanza de lugar se identificaba con incalculables tesoros, lo cierto es que no dejaba de ser una azarosa aventura. La afirmación del valor personal y la superación de los prejuicios sociales no siempre tuvieron su justa recompensa y tampoco garantizaban una separación radical, si era esto lo que se buscaba, del grupo de origen. Aún así la historia social en la España moderna no se podría entender sin el portillo de las Indias. A esta temática, sobre la consigna del «valer más», ha dedicado su sugerente estudio Jean-Paul Zúñiga.
Más tradicionales eran desde luego las perspectivas que en lo social ofrecían las maestranzas de caballería. Más convencionales, pero no por ello desdeñables. Enrique Soria Mesa se enfrenta a un tema crucial en las aspiraciones de la nobleza intermedia de corte urbano, detectando la ascendencia judeoconversa de muchos de los pertenecientes a la Maestranza granadina, que les llegó como caída del cielo «para consagrar su supuesta nobleza de sangre a los ojos del común».
Mucha suerte tuvieron también aquéllos que utilizaron la oficialidad militar, pese a su rígida disciplina, para medrar en el escenario social. Carrera con riesgo que augura un retiro de comodidad. La guerra tiene principios, que a veces se transgreden. Los botines, más exactamente premios, en la diversidad de sus formas, algunas muy refinadas, son el fruto natural de la guerra. Es evidente que en la Guerra de Granada se hicieron ganancias, aunque la más importante era la ganancia social. En este caso granadino, que analiza Antonio Jiménez Estrella, el ascenso derivado del ejército y del sistema defensivo del siglo XVI se refuerza con los mecanismos de integración en las elites según el nuevo modelo castellano. Se detiene de forma destacada en la permanencia familiar en los empleos militares, gracias a la venalidad y al sistema de renuncias, ello sin contar las ventajas derivadas del poder coercitivo, la capacidad de enriquecimiento o la jurisdicción propia, inherentes al mundo militar.
No es ocioso pensar que el ascenso militar en el ámbito de este Reino de Granada pudo compensar, en parte, el raquitismo señorial emanado de los mismos tiempos de la conquista. Si el ejército abría innumerables posibilidades, y muchas de ellas son analizadas por Francisco Andújar Castillo, es porque la guerra es una realidad nuclear del Antiguo Régimen. El servicio, la obediencia y el valor tienen un inequívoco refrendo social. De ahí la atracción de la carrera militar, trampolín social manifiesto en el caso de determinadas familias granadinas que advirtieron el filón de la milicia como canal fluido para «acceder a los estratos sociales dominantes en la sociedad».
Información básica
| Autores | Gómez González, I. López-Guadalupe, M. L |
|---|---|
| ISBN | 978-84-9836-161-2 |
| Editorial | Comares |
| Materia | Geografía e Historia |
| Idioma | Español |
| Colección | Comares * Historia |
| Edición | 1 |
| Num. páginas | 256 |
| Fecha Publicación | 01-05-2007 |
| Encuadernación | Rústica |
| Edad recomendada | Lectores con edades entre los 13 y los 17 años |
| Formato | Formato Libro Normal |
1. INTRODUCCIÓN .
2. La Movilidad Social. Y lo contrario .
CASTELLANO CASTELLANO, Juan Luis
3. Movilidad Social Ascendente y Movilidad Social Descendente en la Castilla Moderna .
MARCOS MARTÍN, Alberto
4. La Mobilité Sociale .
VINCENT, Bernard
5. El «Cuerpo» de los Letrados .
GÓMEZ GONZÁLEZ, Inés
6. La «Movilidad Envenenada» de las Mujeres Gallegas a Fines del Antiguo Régimen .
REY CASTELAO, Ofelia
7. Cortas Rentas y Grandes Expectativas: la Colegiata del Salvador de Granada. Algunos documentos .
LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ, Miguel Luis
8. Los Jesuitas del Reino de Granada, 1554-1650. El Ascenso Social de un Grupo Religioso entre los Siglos XVI y XVII .
LOZANO NAVARRO, Julián
9. Ir a «Valer Más» a Indias: las Peregrinaciones de un Granadino en Indias en el Siglo XVII. Reflexiones en Torno al Uso de la Genealogía en Historia .
ZÚÑIGA, Jean Paul
10. Ascenso Social y Legitimación en la Granada Moderna: la Real Maestranza de Caballería .
SORIA MESA, Enrique
11. Militares y Oficiales de la Administración Militar: Estrategias de Ascenso Social e Integración en las Élites del Reino de Granada durante el Siglo XVI .
JIMÉNEZ ESTRELLA, Antonio
12. Milicia, Venalidad y Movilidad Social. Un Análisis a partir de Familias Granadinas del Siglo XVIII .
ANDÚJAR CASTILLO, Francisco
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