Los Reyes Católicos en la Alhambra
Resumen del libro
La investigación histórica global 1 referida a la Alhambra, en el más amplio sentido de la palabra i.e. política, artística, religiosa, social, económica, militar y relacionada con cualquier otro tipo de actividad humana, ha avanzado mucho en el último siglo, acercándose cada vez más a las corrientes empíricas y ...
La investigación histórica global 1 referida a la Alhambra, en el más amplio sentido de la palabra i.e. política, artística, religiosa, social, económica, militar y relacionada con cualquier otro tipo de actividad humana, ha avanzado mucho en el último siglo, acercándose cada vez más a las corrientes empíricas y dejando de lado las antiguas formas, a veces algo arbitrarias. A su vez, la toma de decisiones, en lo que a su uso, restauración y conservación se refiere, ha pasado también de tener un carácter unipersonal y arbitrario, a tener otro sinodial, mucho más moderno y científico. Las reuniones de expertos en las más diversas ramas del saber se han convertido en la forma previa, lógica y normal que antecede a cualquier intervención en el monumento. La metodología y los medios usados en esas actuaciones también han variado, adaptando las más avanzadas y cualificadas técnicas científico-analíticas: levantamientos planimétricos, elevaciones tridimensionales, planos crípticos, sondas de medición, microsondas de contacto, microscopía electrónica, espectografía de masas, estaciones taquimétricas, estudios petrográficos, microclimáticos, estratigráficos, geotécnicos, estructurales, dendrológicos, patológicos, termohigrográficos, de caracterización de materiales, granulométricos y muchos otros. Junto a esas técnicas, el trabajo y la observación a pie de obra, la investigación en archivos gráficos y en menor grado la arqueológica, a pesar de la opinión común en contra, han prevalecido, a mi parecer, sobre la búsqueda y uso de fuentes documentales. No quiere esto decir que no se haya llevado a cabo una investigación de archivo, sino que este tipo de investigación ha quedado algo marginada al no avanzar al mismo ritmo que las de carácter más científico.
Si esa falta de investigación documental, por su escasez, es en parte comprensible en temas relacionados con el periodo de ocupación musulmana, no lo es en absoluto en lo relacionado con la época posterior a 1492. No vale aquí argumentar una falta de documentación relativa a los primeros años de ocupación cristiana, basándose en la destrucción y pérdida de algunos fondos documentales cristianos del Archivo de la Alhambra 2. La investigación documental ha de desbordar ese mero ámbito local y extenderse, sin ningún tipo de tope, a cualquier archivo español, europeo o mundial. Ya que, a pesar de la pérdida acaecida en Granada, la documentación existe aún. La corona española, ya desde el reinado de los Reyes Católicos, pero aún con mayor incidencia con la llegada al poder de la dinastía borgoñona, llevó a cabo un control y archivado exhaustivo de los documentos emanados de sus obras o de cualquier servicio prestado a la corona, manteniéndose gran parte de ella hasta nuestros días en diversos fondos que otrora le pertenecieron, tanto en España como en los Países Bajos 3.
Creo aún más, que la búsqueda documental exhaustiva ha de ser el primer paso para cualquier investigación correcta y que no hay razón alguna para subordinarla a las antes nombradas. Todas ellas unidas han de dirigir cualquier intento científico de restauración o recuperación de espacios, si es que no queremos caer en los mismos errores de antaño, errores que incluso cometieron inconscientemente las más fecundas mentes encargadas del monumento, entre ellas la del gran Leopoldo Torres Balbás.
Siguiendo este principio, mi trabajo se ha centrado en la búsqueda de fondos documentales, mostrando lo mucho que de ellos se puede obtener. Gran parte de los datos que aquí aporto tiene su origen en un análisis reposado de fuentes históricas documentales conservadas en el Archivo General de Simancas. Se trata de un trabajo en parte inédito 4, quizá algo atrevido, que pretende producir un foco de luz nueva sobre un periodo histórico de la Alhambra poblado de sombras y dudas. Pero además de esas fuentes, tomadas del archivo vallisoletano, fundamentalmente de los apartados de Contaduría Mayor de Cuentas, Casas y Sitios Reales y Guerra Antigua, también he usado otras fuentes conocidas, y no por ello menos importantes, tales como colecciones epistolares emanadas de la correspondencia del alcaide de la Alhambra, Íñigo López de Mendoza, de los mismos Reyes Católicos, de sus secretarios y tesoreros, de Hernando de Zafra y de otros personajes menores relacionados con las obras, a la vez que descripciones de viajeros contemporáneos y románticos, e incluso ordenanzas locales, que creo pueden aportar mucha luz sobre este oscuro periodo histórico. Algunas de estas fuentes han sido ya parcialmente publicadas y son bien conocidas por los historiadores, lo que no quiere necesariamente decir que hayan sido analizadas con la profundidad, reposo y respeto que a mi parecer se merecen. Si de algo adolece la investigación actual es del estrés que embarga nuestra existencia, nuestras relaciones y nuestro trabajo. Muy a menudo se pasa por los documentos como por la vida, sin apenas disfrutarlos. Lo fundamental es nombrarlos a tiempo en alguna publicación de prestigio, colocar sobre ellos la bandera de la propiedad y tomar posesión como antaño se hacía de las nuevas tierras descubiertas. Es por eso que insisto en afirmar que este trabajo se basa en un análisis de fuentes históricas reposado, maduro, profundo, en el que se ha pretendido destilarlas hasta en el más mínimo de sus componentes y obtener el máximo provecho posible de ellas. No cabe duda de que estará también estigmatizado por mi calidad humana, con su innata tendencia al error y a la parcialidad.
De entre todas las fuentes usadas en este trabajo destacaría dos colecciones, una contemporánea a la época en que se realizaron las transformaciones, y otra moderna, de comienzos del siglo XX, ambas de gran valor. La primera es una colección de documentos emanados del diario control de gastos y actividades originados por las obras llevadas a cabo en los palacios y fortalezas de la Alhambra y de la ciudad de Granada, en su mayor parte hecha por el capitán Juan Rejón, pagador oficial de las obras en nombre de los reyes, y de su colaborador y controlador, el escribano Pedro de Madrid. La parte final de esas cuentas corresponde, en mi opinión, a la mano de Gonzalo de Luz, sustituto y hazedor en el cargo del pagador Juan Rejón. La segunda colección es el Diario de obras en la Alhambra de Leopoldo Torres Balbás, también de un valor extraordinario por lo que su autor, y su innata capacidad de observación, supusieron para la Alhambra, aunque algo parco en fuentes documentales. Si la primera colección describe la construcción de los nuevos espacios cristianos de la Alhambra, la segunda nos informa en detalle acerca de su estado, de las transformaciones sufridas hasta principios del siglo XX o de su pérdida definitiva.
Los documentos aquí tratados me llevan acompañando desde hace muchos años y han llegado a convertirse en un filtro que me ha permitido observar cotidianamente el monumento desde una posición diferente, ciertamente favorecida, a través de la cual he llegado a comprender y a valorar las transformaciones llevadas a cabo por los Reyes Católicos en la Alhambra, tan mal vistas por muchos restauradores e investigadores de antaño y de ogaño, razón fundamental por la que la mayor parte de ellas fueron conscientemente eliminadas. Pero es que aún hoy en día, cuando en la Alhambra se alaba y valora como nunca su multiculturalidad, algunos de los restos cristianos que sobrevivieron a esa hecatombe siguen estando en serio peligro de desaparecer, o de deteriorarse, sin ser suficientemente valorados 5.
No sé cuántas veces, la lectura detallada y reposada de esos documentos, la diaria observación del objeto descrito o el descubrimiento de algún trabajo relativo al tema, hasta ese momento desconocido para mí, escrito por alguno de los maestros antes nombrados: Ladero, Castro, Malpica y Bermúdez, ha puesto en duda mi visión y mi opinión de lo acaecido en el monumento, removiendo hasta lo más profundo los endebles cimientos de mis opiniones. Consciente de ello, me he visto obligado a aprender a prescindir de aseveraciones definitivas, a evitar influir demasiado con mi visión en la visión del lector, y he pretendido dejarle en lo posible la oportunidad de conocer primero las fuentes, permitiéndole que pueda hacerse una idea propia de lo ocurrido, antes de oir mi opinión acerca del tema.
La mera lectura de estos documentos aporta continuos problemas a la investigación, problemas, que a mi parecer, han sido causa principal de errores en trabajos anteriores referidos a esta época, especialmente el de la recolocación de los topónimos que en ellos aparecen. Los nombres usados para lugares y espacios del monumento al poco de la reconquista apenas si tienen que ver con los que se usaban en época árabe o con los que hoy en día usamos, fruto de cinco siglos de uso por los cristianos y de hechos reales, anecdóticos o fantasiosos ligados a ellos. Para intentar solucionar ese problema se debería de crear un banco de datos y nombres relacionados con el monumento, con el que seguramente se podrían resolver muchas de las dudas que aún nos envuelven, facilitando su conocimiento. Otro problema que se nos presenta es el común desconocimiento de la evolución histórica seguida por los diferentes espacios y las intervenciones que en ellos se han llevado a cabo a lo largo de la historia. Este problema sería solucionable con la existencia de un grupo de investigación que se dedicara en exclusiva a analizar la evolución histórica cronológica de cada espacio, a datar y catalogar las intervenciones que en cada lugar se han llevado a cabo a lo largo de la historia, facilitando así, antes de cualquier intervención, una lista de datos comprobados que allanen la labor de arqueólogos y arquitectos y les permitan ponderar y diferenciar, con claridad y seguridad, los elementos originales de los añadidos posteriormente y las diversas secuencias de uso y ocupación por las que ha pasado.
Quiero finalmente hacer hincapié en que, además de la lectura reposada y crítica de los documentos, ha jugado también un papel fundamental en este trabajo la observación detallada y crítica del espacio descrito, en el que, debido a mi profesión de guía, tengo, desde hace treinta años, la rara suerte de, casi cotidianamente, poder deambular por sus salas, patios y jardines, unificando el disfrute en la transmisión de información y experiencias a los visitantes, con el placer de la observación privilegiada.
Información básica
| Autores | Vilar Sánchez, Juan Antonio |
|---|---|
| ISBN | 978-84-9836-305-0 |
| Editorial | Comares |
| Materia | Geografía e Historia |
| Idioma | Español |
| Colección | Patronato de la Alhambra y del Generalife |
| Edición | 1 |
| Num. páginas | 360 |
| Fecha Publicación | 01-11-2008 |
| Encuadernación | Rústica con solapa |
| Edad recomendada | Lectores con edades entre los 13 y los 17 años |
| Formato | Formato Libro Normal |
DEDICATORIA .
LISTADO DE ABREVIATURAS .
PROEMIO .
1. PRECEDENTES .
2. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA A LAS OBRAS GRANADINAS .
3. LOS PERIODOS DE ACTUACIÓN EN LAS CASAS REALES .
4. PRIMER PERIODO DE OBRAS: ENERO DE 1492-SEPTIEMBRE DE 1499 .
4.1. Inicio de las obras en las Casas Reales de la Alhambra: 12 de enero-10 de marzo de 1492 .
4.2. Un nuevo sistema organizativo. El destajo de las obras de la Casa Real. Marzo a noviembre de 1492 .
4.3. Las obras de las Casas Reales desde 1493 a 1499 .
4.3.1. Un año de recensión económica. 1493 .
4.3.2. El año de 1494 .
4.3.3. El año de 1495 .
4.3.4. Año de mínimos. 1496 .
4.3.5. El año de 1497 .
4.3.6. El año del apartheid granadino. 1498 .
4.3.7. El año de 1499. Hasta el regreso de los reyes .
4.4. Segundo periodo constructivo: julio de 1499 a noviembre de 1501 .
4.4.1. Las obras en la segunda mitad de 1499 .
4.4.2. Las obras de la Casa Real de la Alhambra tras la conversión oficial de los mudéjares. 1500 .
4.4.3. El resto de la estadía real en la Alhambra: 1500-1501 .
4.5. Resumen de los hechos históricos más significativos relacionados con las estancias de los reyes en Granada y con las obras de las Casas Reales. 1492-1504 .
4.6. Relación de maestros que trabajaron en las obras de las Casas Reales de la Alhambra entre 1492 y 1500 .
5. MATERIALES Y HERRAMIENTAS USADAS EN LAS OBRAS .
6. TRANSFORMACIONES POLIORCÉTICAS EN LA ALHAMBRA Y MURALLAS DE LA CIUDAD DE GRANADA .
6.1. Antecedentes. Dos ejemplos en el reino de Granada: Salobreña y Güéjar
6.2. Enumeración de las obras poliorcéticas hechas por Ramiro López en la Alhambra y en las fortalezas de la ciudad de Granada y su presupuesto .
6.3. El destajo de las obras poliorcéticas y su organigrama .
6.4. Descripción del proceso constructivo seguido en las obras poliorcéticas de la Alhambra y de la ciudad de Granada .
6.4.1. La fortaleza del Azeytuno y la Coracha del agua .
6.4.2. Nuevos baluarte añadidos a las murallas de la Alhambra .
6.4.2.1. Las obras del baluarte de la puerta Falsa .
6.4.2.2. El frente abaluartado sur de la Alhambra .
6.4.2.3. El baluarte de la Mezquita de sobre Darro .
6.4.2.4. Las obras de las murallas y torres de la Alhambra y de la Alcazaba, y la guarnición militar .
6.4.2.5. El castillo de Bibataubín .
6.4.2.6. La fortaleza del Mauror .
6.4.3. Transformaciones posteriores a 1500 .
6.4.4. Otras fortalezas incluidas en la cuenta de Juan Rejón .
7. UN CONTROL DE CUENTAS Y SUS PROTAGONISTAS COMO EPÍLOGO .
8. CONCLUSIONES .
APÉNDICE: CALENDARIOS DE LOS AÑOS 1492 A 1500 .
BIBLIOGRAFÍA .
ÍNDICE TOPONÍMICO Y ONOMÁSTICO .
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| Contenido | |
|---|---|
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