La persona social
Estudios y fragmentos
Resumen del libro
1. El hombre su obra.
El tipo de krausismo que forjaron hombres como Julián Sainz del Río, Nicolás Salmerón, Francisco Giner de los Ríos (Ronda, 1839-Madrid, 1915), Gumersindo de Azcárate, Fernando de Paula Canalejas, Emilio Castelar, etcétera (como después, a su estela, todo el llamado «Grupo ...
1. El hombre su obra.
El tipo de krausismo que forjaron hombres como Julián Sainz del Río, Nicolás Salmerón, Francisco Giner de los Ríos (Ronda, 1839-Madrid, 1915), Gumersindo de Azcárate, Fernando de Paula Canalejas, Emilio Castelar, etcétera (como después, a su estela, todo el llamado «Grupo de Oviedo», con figuras tan destacadas por Adolfo Posada, Adolfo Buylla, Rafael Altamira, entre otros, que en una nítida inflexión evolucionarían hacia el liberalismo social) era un krausismo liberal y de fuerte impregnación organicista. Es evidente que no todo el krausismo español tuvo esa caracterización. Existió también un krausismo diferente, de tipo conservador 1. El krausismo liberal 2 progresista es un krausismo que defendería ciertas formas de democracia frente a la dictadura y el sistema del Antiguo Régimen Absolutista. Llevaría a la práctica política el ideario de la filosofía krausista. La primera «cuestión universitaria» se produce en 1867, y terminó, como es sabido, con la expulsión de Julián Sanz del Río de su cátedra. En realidad Giner y el krausismo, a pesar de su defensa de un liberalismo moderado, padecerían durante largo tiempo de su trayectoria persecuciones ideológicas y políticas, con imputación de connotaciones peyorativas que se dejaron sentir en nuestra historia contemporánea. En una perspectiva de conjunto, se puede afirmar que el krausismo no fue un simple repertorio de ideas abstractas, ni tampoco un círculo intelectual que pueda ser clasificado en rígidos moldes de una escuela filosófica. Como fenómeno histórico-cultural, el krausismo aparece como un rico y dilatado movimiento humanista, que trató de renovar el viejo reformismo español; supuso la cristalización de un compromiso, expreso o tácito, que hombres de distintas tendencias políticas, filosóficas y religiosas, adoptaron respecto a los valores de la modernidad, con la finalidad de llevar a cabo una modernización y regeneración de la vida nacional en sus más variadas manifestaciones 3. La misma Institución Libre de Enseñanza (fundada el 10 de marzo de 1876, junto con los catedráticos destituidos Montero Ríos, Figuerola, Salmerón, Moret, Azcárate, Linares y Calderón) suponía un repliegue de los krausistas republicanos para intentar lleva a cabo en un ambiente adverso su proyecto de reforma social y de progreso de los hombres. La ILE era el instrumento pedagógico ideado para la formación de hombres, como base de una ambicioso proyecto de regeneración social 4.
Ese liberalismo armónico democrático, se evidencia ya en la introducción a la revista «La Razón» que en 1860 había escrito Francisco de Paula Canalejas y entraría en directa confrontación con el tradicionalismo y con el liberalismo moderado. El liberalismo krausista es organicista y armónico, cree en la existencia de un orden natural y en la posibilidad de establecer una conciliación entre ideales e intereses diversos, superando así los conflictos que fracturan a la sociedad moderna. La política es un instrumento fundamental para contribuir a esas soluciones armónicas de los conflictos y moralizar las relaciones sociales. No se trataba tan sólo de proteger (mediante medidas públicas laborales, asistenciales o de previsión social), sino de producir e infundir una nueva moral colectiva y solidaria, alternativa al individualismo y al socialismo colectivista. La solución de la cuestión social debe producirse sobre la base de una nueva moral que genere un deber social no sólo vertical del Estado intervencionista (Estado tutelar o Estado protector), sino también dentro de una sociedad civil más vertebrada y orgánicamente organizada. Las intervenciones sobre la cuestión social han de ser realizadas de forma orgánica, consensuadas entre todos los actores públicos y privados implicados, a fin de instrumentar una política social capaz de resolver de manera eficiente los problemas político-sociales planteados, superando las insuficiencias de las respuestas del orden liberal. Ello suponía nuevas formas de «gobierno de lo social» –una solución «interna» del régimen del liberalismo establecido y revisado–, que partía de la centralidad política de «lo social» y de la necesidad de establecer cauces institucionales y jurídicos de neutralización pacífica de los conflictos sociales derivados de la desigualdad real en una sociedad fundada sobre la igualdad formal. Lo cual se traducía en un replanteamiento del enfoque del liberalismo individualista clásico, según el cual la armonía social se podría obtener con base al juego espontáneo de los mecanismos propios del «orden natural» de las sociedades. Era preciso re-situar el lugar de la política en la sociedad en el sentido de «moralizar la política» pública de intervención en la esfera social. El reformismo partía de la posibilidad de reconciliar el Estado y la Sociedad sobre la base de acentuar y reformar los vínculos de solidaridad orgánicos emergentes en la sociedad y que se habían fracturado por el individualismo liberal. El organicismo social reformista estaba vinculado a la teoría del orden natural de las sociedades industriales; un orden natural que debería se reconstituido desde el punto de vista político y jurídico, a través de la construcción de nuevos vínculos de solidaridad orgánica. Se pretendía «moralizar» la política e introducir la ética en la economía, en la confianza de que esta «reforma moral» (con su reciprocidad de derechos y deberes; un haz de «obligaciones mutuas»; «mutualizadas») restableciera la armonía perdida correspondiente al orden orgánico –«natural»– de las sociedades civilizadas. Es este el modo de pensar en el que se despliega la crítica social reformista, y en particular el reformismo republicano. Los reformistas krauso-institucionistas concebían que el objetivo esencial de la política y del Derecho era ayudar a los más débiles, a los más desfavorecidos, aunque no se opusieran a la economía de mercado. Pensaban, no obstante, que no se podía contar con el mercado para que se realizase el valor de la justicia. Por ello tiene que ser el Estado –junto con la autoorganización de la sociedad civil a través de estructuras asociativas– el que tendría que regular el mercado para conseguir que los más pobres también tengan una oportunidad efectiva, pues la economía de mercado permite crear riqueza pero nunca ha sido suficiente para crear una sociedad civilizada, ni siquiera para crear una sociedad que se humanamente aceptable. Se necesita que el Estado se ocupe de garantizar aquellos bienes que no deben ser dependientes del mercado, sino objeto de desmer-cantilización 5. En el fondo creían en la libertad como no dominación y como autogobierno; la potenciación de ciudadanos virtuosos y políticamente activos; la instauración de un sistema de gobierno público que se comprometiera de modo activo a impulsar las condiciones político-institucionales y la independencia de las personas, precisamente como pilar necesario para generar ciudadanos comprometidos con los intereses públicos y dotados de una moralidad imprescindible para el funcionamiento de la comunidad. En esta línea de pensamiento la libertad exige una organización del sistema político no basada en la dominación del individuo, pero también una cierta interferencia pública en su vida para crear las condiciones materiales para su libre desenvolvimiento (educación, mecanismos de satisfacción de las necesidades sociales mínimas dentro de una política de bienestar público, etc.) 6.
Información básica
| Autores | Giner de los Ríos, Francisco |
|---|---|
| ISBN | 978-84-9836-395-1 |
| Editorial | Comares |
| Materia | Asesinos en serie - Historial reales - No ficción |
| Idioma | Español |
| Colección | Crítica del Derecho * Clásicos Andaluces |
| Edición | 1 |
| Num. páginas | 312 |
| Fecha Publicación | 01-02-2008 |
| Encuadernación | Rústica con camisa |
| Edad recomendada | Lectores con edades entre los 13 y los 17 años |
| Formato | Formato Libro Normal |
Estudio Preliminar, «El organicismo social de Giner de los Ríos»,
por José Luis Monereo Pérez
Advertencia
sobre la idea de la personalidad
I. El ser y la persona. La conciencia
II. La razón. Diversas teorías sobre la personalidad
III. El ser y el sujeto. La persona social
la teoría de la persona social en los juristas y sociólogos
de nuestro tiempo
Preliminar
I. Concepto de la persona social
II. Los juristas
III. Los sociólogos
IV. Spencer
V. Fouillée
VI. Schäffle
las personas sociales en la ética de wundt
Preliminar
I. Persona y voluntad
II. Individuo y sociedad
III. La asociación y sus clases
IV. El Estado
V. La Humanidad
la segunda teoría de wundt
I. Psicología de la sociedad
II. Organismo social
III. La personalidad social
IV. Formas de desarrollo
el estado de la persona social
I. Concepto del Estado
II. Concepto de la sociedad
III. Su vida espiritual
IV. Su vida fisiológica
V. Estado social
VI. Constitución
VII. Órganos especiales
VIII. Su formación
IX. Sistema electoral
X. Relación entre el Estado y sus órganos
XI. Autoridad
XII. Opinión pública
XIII. Partidos
XIV. Derecho exterior del Estado social
XV. Clasificación de las personas sociales
XVI. Sociedades totales y especiales
el individuo y el estado
l. Antecedentes
II. El problema
III. Historia
IV. Posición actual del problema
V. El Estado
VI. Las teorías sobre el Estado
VII. El Estado social y sus órganos
VIII. La Nación
IX. Estado y Sociedad
X. Estado nacional
XI. Gobierno nacional
un nuevo libro de schäffle
Preliminar: Carácter personal. Teorías metafísicas. Sociología y Ética. Ideas económicas: distintas fases. Su último libro
I. Estudios sociales y políticos
1. ética y sociología: Característica de nuestros tiempos. El criterio de la civilización. Elementos de la selección social en la época presente. Ética de la evolución. Moral y derecho. El derecho y la fuerza. Positividad del derecho. La pena. Lo eterno y lo histórico en la ética
2. política: La organización y constitución política. Imperfecciones del Estado actual. Monarquía y República. Condiciones de la representación. Política exterior y colonial. Otros problemas análogos
II. Economía
1. política social: Concepto de la «política social». Personas a que se extiende; excepciones. Contenido de su protección. Creciente amplitud del principio de tutela. La jornada de trabajo. Diversos modos de entenderla. Sentido del autor. Ensayos de reducción. El seguro obligatorio. Idea legal y usual. Su rectificación. ¿Es institución comunista? Organización representativa de la clase obrera. Reclamaciones de los demócratas socialistas. Hasta dónde se las puede aceptar
2. política financiera: Concepto de la política financiera «con sentido social». Leyes suntuarias; rectificación de su concepto usual. El problema del lujo
3. Socialismo y psicología social: Concepto del problema. Los móviles de la producción en el capitalismo y en el colectivismo. Idea completa de los móviles interesados. Tipos de organización colectivista. Sistema de Schäffle. Respuesta a algunas objeciones. Colectivismo parcial
III. Observaciones
Carácter social de la Ética de Schäffle. Derecho natural y positivo. Problemas económicos. Medios de producción y de consumo. Derecho y coacción. Religión y coacción. Educación y coacción. Interés y desinterés. Tentativas para concertarlos. La propiedad como institución de derecho público. Derecho pirvado y derecho público. El origen individual de la propiedad. El cambio. Concepción mecánica del derecho. Ideas mutualistas. La adquisición de la propiedad, como remuneración y como donación. Capacidad de derecho y capacidad de obligaciones. Caridad y justicia. Organización y amorfismo. Conclusión. Característica de Schäffle en el movimiento social contemporáneo
principales doctrinas tocante a la soberanía
I. Preliminar
II. El poder del Estado III. La vida del Estado social
IV. Doctrinas opuestas
V. La soberanía inmanente
VI. Estado actual del problema
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